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El deshonor de los honores israelíes

Traducción del articulo: Respuesta de la PACBI (Campaña Palestina de Boicot Cultural y Académico contra Israel) a las declaraciones de Muñoz Molina sobre su visita a Israel


Lunes 4 de febrero de 2013, por RESCOP


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PACBI (Traducción: RESCOP) http://www.pacbi.org/etemplate.php?id=2110

El interés de las autoridades académicas y culturales israelíesde consolidarun espacio para Israel en la escena cultural y académica global,forma parte de sus incansables esfuerzos por aparentar que Israel es un estado normal con una sociedad normal. El sistema israelí ha desarrollado la “tradición” de honorar a figuras académicas y culturales internacionales con premios como el Wolf, el Dan David o el premio literario Jerusalén , que son otorgados periódicamente. En este tipo de eventos, la maquinaria para crear marca de Israel funciona a toda marcha otorgando a investigadores, artistas o escritores internacionales el dudoso honor de recibir premios del jefe de Estado, doctorados honoríficos de universidades israelíes o una mención especial durante las palabras de presentación en conferencias profesionales.

No es frecuente dar con personalidades académicas o culturales que disciernan enseguida cómo, a través de este vulgar ritual, sus nombres son cínicamente utilizados para el avance de la agenda propagandadística israelí. El hecho que un país beligerante, colonial y basado en el Apartheid se otorgue arrogantemente el mandato de evaluar la capacidad creativa y de erudición de artistas del mundo entero, demuestra lo bien que funciona la maquinaria de propaganda israelí. Vaya fuerza tiene la excepcionalidad israelí para que este estado logre salirse con la suya en las violaciones de la ley internacional y en la negación de los derechos de los palestinos. En efecto, durante el apogeo de la lucha contra el Apartheid en Sudáfrica, era inconcebible para investigadores e investigadoras o para artistas concienciados, aceptar los honores del jefe de Estado sudafricano o de las instituciones cómplices de dicho gobierno, como lo eran las universidades surafricanas.

Las respuestas de figuras internacionales a los llamamientos palestinos e internacionales de rechazar premios y honoresisraelíes se han centrado, invariablemente, en el manido argumento de que ellos no quieren castigar a los académicos o trabajadores del ámbito cultural al rechazar estas oportunidades. Otro argumento relacionado es que con su presencia en Israel, fortalecerán a aquellos israelíes que luchan contra el sistema dominante –en el supuesto de que los ámbitos culturales y académicos son aquellos en los que floreciera el disenso israelí. Raras veces el llamado de los palestinos es tomado en consideración. Parece que la única voz que escuchan es la israelí.

Tomemos como ejemplo al escritor español Antonio Muñoz Molina, que anunció que viajará a Jerusalén este mes para recibir el premio literario Jerusalén de las manos del presidente SimonPeres. Con Antonio Muñoz Molina, nos enfrentamos al trágico y asombroso caso del escritor que no lee. Molina ha respondido al llamamientoque se le ha hechodesde la sociedad civil palestina e internacional para que cancelara su viaje a Jerusalén,declarando que “elige estar con los israelíes que se oponen a su gobierno antes que boicotear a un pueblo entero”, y que las acciones de boicot no distinguen entre las personas y sus estados [1]. Suponiendo, por un momento, que los boicots son políticamente ingenuos, como Molina parece sugerir, debería entender que la entrega de un premio oficial de las manos de un jefe de Estado claramente legitima ese estado. Muñoz Molina ha descalificado nuestros llamamientos, aunque está claro que no los ha leído o, con toda probabilidad, no ha intentado entender el mensaje que contenían, en cuyo caso debería haber evitado quedar en evidencia y en su lugar, tendría que haberse mantenido callado. En efecto, nadie le ha pedido a Muñoz Molina que corte sus lazos con los israelíes a nivel individual; Lo que le han pedido PACBI y otros grupos de solidaridad con el pueblo palestino, es que no participe en ceremonias que impliquen instituciones israelíes cómplices de la ocupación y del Apartheid, o en eventos patrocinados por el Gobierno.

Si hubiese leído con atención nuestro comunicado [2], Muñoz Molina habría aprendido que el llamamiento palestino al boicot cultural no tiene como objetivo los individuos. No podíamos haberlo enfatizado mejor. Se trata de un llamado a boicotear las instituciones israelíes cómplicesde la ocupación así como los eventos patrocinados y diseñados por el Gobierno para difundir la imagen de Israel como bastión de la cultura. No está siendo cuestionadola comunicación con los israelíes. Existen en efecto formas de cooperar con académicos israelíes fuera del marco de las instituciones cómplices. Lo que está en cuestión es la legitimación de Israel como centro académico y cultural a través de conferencias, premios y eventos israelíes, que otorguen un reconocimiento a las instituciones cómplices de las políticas de Apartheid y colonización.

Tan fuerte es nuestro compromiso con la libertad de expresión y los derechos humanos, dentro del contexto del derecho a la resistencia colectiva, que hacemos lo posible para explicar, describir con detalle las varias formas de complicidad con las instituciones israelíes y el rol que desempeñan artistas internacionales en lavar la cara de los crímenes israelíes. En nuestro llamado a Muñoz Molina, al igual que en todos nuestros llamados, hemos explicado el rol que desempeña la Municipalidad de Jerusalén en el despojo continuo del pueblo palestino. Hemos documentado la campaña de propaganda Marca Israel, que persigue lavar la imagen de Israel por la imagen de la marca Israel, explotando la participación de artistas extranjeros. Hemos analizado el rol del Premio Jerusalén en el mantenimiento del sistema israelí de opresión.

Este llamado al boicot, y toda la campaña de boicot académico y cultural, no es desde luego una forma de castigo colectivo, como algunos intentan sugerir, argumentando que la comunidad internacional no deberíalanzar un boicot puesto que hay israelíes que se posicionan en contra de las políticas de su gobierno, y que el boicot podría debilitarlos. Suponiendo que estas críticas son sinceras, deberían admitir que aceptar un premio estatal no redunda en beneficio de esta disidencia israelí. En segundo lugar, muchos de estos oponentes israelíes, a los que hacen alusión artistas internacionales como Muñoz Molina, para justificar que no cancelar su participación en el evento objeto de boicot, cuando creen con sinceridad en la autodeterminación de los Palestinos (fin de la ocupación, retorno de los refugiados e igualdad para los palestinos con ciudadanía israelí) están en realidad a favor de la campaña de Boicot, Desinversión y Sanciones. Son pocos los israelíes que apoyan públicamente la campaña, pero sus posturas son encomiables y trabajamos junto con ellos.

Por último, la lógica del boicot que nos inspira, como lo hubo en Sudáfrica, India o en los EEUU, apuntacolectivamente a la complicidad con las instituciones israelíes. Estas instituciones son parte integrante del sistema que oprime a los palestinos y palestinas. Sería, sin lugar a dudas, una lógica retorcida, afirmar que esta campaña de boicot contra el Apartheid israelí puede equipararse a los bombardeos israelíes sobre Gaza, o al sistema israelí de check-points instalados para restringir los movimientos de las personas bajo ocupación. Es sin lugar a para que se equipare la campaña no-violenta de BDS con los castigos colectivos del ejército israelí que los detractores han tachado la campaña de castigo colectivo. Si se lee, incluso de una manera somera, nuestras declaraciones, queda claro que el boicot es una forma de resistencia civil que va dirigía contra un régimen todopoderoso y opresor como: el boicot es un grito contra el poder militar de un estado que bombardea a civiles, deja hambrienta a una población entera (3) y erige muros alrededor de sus ciudades, pueblos y campos de refugiados.

Llamamos a los universitarios y universitarias, y a las personalidades del mundo de la cultura a leer nuestras declaraciones y nuestras recomendaciones como una estrategia de resistencia a la colonización a través de la presión civil, en vez de caer en la trampa de obstinarse en tratar «al colonizador con delicadeza». Como pueblo originario oprimido, llamamos una vez más a respetar nuestra estrategia de resistencia, que ha adoptado la forma de boicot y presión moral, y a no aceptar el deshonor de los honores israelíes.

Notas:

[1] http://www.publimetro.co/vida-con-estilo/munoz-molina-viajara-a-israel-y-pide-distinguir-entre-un-estado-y-su-gobierno/lAmmaC!j6qEGZp6uJaO022ZZshpfQ/

[2] http://www.pacbi.org/etemplate.php?id=2106

[3]http://www.egyptindependent.com/opinion/counting-calories-and-making-lemonade-gaza

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